Culpabilidad absoluta

Cuando volvió en sí, se encontró salpicado de sangre en cada parte de su cuerpo.  Con cierta dificultad (su visión estaba borrosa)  pudo notar sobre el,  ciertos restos de la que fue su posible víctima.  Se encontraba completamente aterrorizado.  No podía recordar absolutamente nada de lo sucedido, su confusión era abrumadora.

Cómo pude hacerle daño a alguien?  Cómo pude arrancarle la vida a un ser viviente?  Esa vida ni siquiera me pertenecía a mi, no tenía ningún derecho de arrebatarla.  Cómo voy a explicarle esto a las autoridades?  Pero cómo, cómo lo hice?  Se preguntaba agitadamente,  acusándose a si mismo.

Mientras trataba de incorporarse, empezó a pensar como iba a ser su amargo y  futuro oscuro tras las rejas, acompañado día tras día por otros como él, donde tal vez la vida haría justicia y simplemente un personaje similar a su enfermiza naturaleza pondría fin a su inmerecida vida.

Su mente repentinamente quedó en blanco y se percató que no podía mover su cuerpo, algo extraño sucedía con el.  Se encontraba totalmente paralizado, ni siquiera podía girar su cabeza; pero lo que si se movía en el ambiente era ese insoportable hedor a muerte que sabía que lo iba a perseguir por el resto de sus días.

Repentinamente a su cabeza empezaron a venir flashes de momentos donde el brutalmente se golpeaba  contra algo, una y otra vez, pero el sabía que no era por su voluntad.  De donde provenía esta extraña fuerza que lo hacia golpearse contra todo? Realmente era algo inexplicable.  Al tratar de recordar más, notó que su visión se clarificaba, descubriendo que extrañamente se encontraba encima de una mesa.  Pero qué estoy haciendo aquí?  Será que no soy el victimario sino la víctima? Mi perdida de movilidad y confusión serán producto de un fuerte narcótico?  Es a mí al que tratan de cercenar en esta mesa?  La confusión lo dominaba por completo, sin ver a nadie a su alrededor trató una vez más de moverse pero fue imposible.  Una vez más vinieron repentinos recuerdos a su mente donde se golpeaba una y otra vez, cuando en uno de esos inclementes golpes, reventó contra el un ser vivo.  La fuerza fue sobrenatural, lo que provocó que la víctima volara en mil pedazos.  Su culpabilidad era absoluta.

El era el arma asesina, el era el victimario, el era el que brutalmente masacró a este inocente personaje que tal vez fue elegido al azar.  Todo lo hizo dominado por esta extraña fuerza que parecía venir del más allá.  Con este último recuerdo gritó con desesperación hasta rasgar su garganta; sus lágrimas de arrepentimiento no pudieron limpiar la culpa, ni los restos de su pobre víctima que cruelmente aún se encontraban sobre su golpeado cuerpo.

Su llanto fue dramáticamente cortado y sus oídos casi revientan al escuchar un inverosímil interrogante:  Quién dejó el matamoscas encima de la mesa?

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I am what I am Sólo soy quien soy
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