La cabaña y el lago

Aquella noche en particular me encontraba tremendamente agotado.  El fuerte viento afuera, movía con rudeza los arboles al pie de la ventana de mi dormitorio, pero paradójicamente podría catalogar la noche como cálida.  Mi casa estaba ubicada prácticamente en medio del bosque como siempre la había soñado desde niño, al pie de un lago cuyo límite se perdía a simple vista.  El insignificante oleaje causado por el fuerte viento sobre el agua, casi lo alcanzaba a escuchar a pesar de la distancia.  Mi bote se encontraba resguardado a puerta cerrada dentro de la casita en el lago, que construí para ese fin.

Una suave lluvia acarició todo el panorama, manifestando su presencia visiblemente en las ventanas de mi habitación.  Miles de gotas de agua le susurraron al indomable viento que se mitigara.  Así fue.

Una vez que se calmó la lluvia, quedó una deliciosa sensación de frescura y de calma total.  Yo simplemente era un ajeno espectador desde mi ventana.  El brillo de la luna parecía haber recobrado su fulgor con más intensidad que nunca.  Todo pintaba un increíble “fotograma” de Disney, en cualquier momento podría aparecer Bambi.

Vencido por el cansancio de la rutina diaria, decidí abandonar la ventana de mi dormitorio y dirigirme en la oscuridad hacia mi cama.  Pasando por alto el sonido peculiar de voces nocturnas de algunos animales (búhos, ranas y hasta grillos) me          recosté tranquilamente en mi lecho.

La temperatura de la habitación estaba estupenda.  Mi cuerpo no podía luchar más contra el agotamiento así que decidí echarme en los brazos de Morfeo.  Caí sin replicar en el abismal hueco de un sueño profundo.  El frío de las sábanas de seda, la calidez perfecta que me regalaba el edredón blanco de ganso y las almohadas de plumas que derrochaban comodidad, eran mis cómplices activos en la escena.  Debo confesar que nunca había sentido tan exquisito mi entorno para dormir.  Y me fuí,  sin siquiera despedirme.

Encontrándome ya en un sueño insondable,  muy a lo lejos sentía un suave sonido intermitente que poco a poco empezó a hacerse  más y más fuerte, hasta que súbitamente me despertó.  Me sacó de mi plácido sueño sin siquiera pedir permiso.  Tratando de conciliar el sueño,  el agudo ruido insistía en sabotear mi descanso.  Se repetía una y otra vez como por reloj.  Sin duda, estaba empeñado en apoderarse de la tranquilidad del lugar y sobre todo de mi sueño.  Sus inclementes repeticiones eran como inocentes martillazos en mi cerebro.

Ya completamente desvelado y molesto decidí darle fin de una vez por todas a esa condenada gotera que con descaro pretendía manipularme.  Pero me detuve a pensar:       Si yo mismo revisé todo antes de disponerme a dormir -como siempre lo hago-     Chequeé las llaves de los lavabos, la tina, el inodoro y hasta el jacuzzi, que desde hace meses no lo usaba; así que era imposible que sufriera de alguna gotera.

A pesar del cansancio y del desvelo, finalmente mi mente se esclareció y comprendí lo que sucedía.  Así que lo único que hice fue darle un fuerte codazo a mi esposa y ella cayéndose de la cama terminó de desangrarse en el piso.

Yo?  Dormí plácidamente hasta el otro día, sin que nada me molestara.

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I am what I am Sólo soy quien soy
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